29 de gen. 2017

LEZHE Albania.



Era 11 de Julio de 2016, habíamos visitado algunos barrios de Tirana. Hay que saber cómo vive la gente .
Cogimos a última hora, la carretera de la muerte, como se denomina allí, entre Tirana y Shengjin.
 La mayoría de los accidentes son frontales, todos mortales. El cinturón de seguridad tampoco se usa. Hay la costumbre de ir por el medio de la carretera y cuando uno quiere adelantar, adelanta.
En LEZHE, no había ningún camping.  Nos informan que fuéramos a la costa a la vecina Shengjin, ciudad donde el turismo empieza a arraigar.
Por la carretera encontramos una piscina, con aparcamiento. Nos dejan aparcar, salvo pago de 15 euros.


 Fue nuestra suerte, por la noche, el recinto quedó blindado de rejas y cámaras. Fuera inseguro.
La segunda suerte de aquella tarde noche, uno de los camareros, de los tres que había en el bar piscina hablaba español.
El nos informo de donde estábamos y que teníamos que saber.
De verdad el negocio era un poco raro, ya que los únicos clientes a aquella hora de la tarde, había en el bar piscina. Éramos nosotros.
No se como se desenvuelven durante el dia. Pero nosotros tuvimos a nuestra disposición, un pizzero, un camarero y un cocinero hasta las doce de la noche.
Como no, en vez de hacernos algo de comida en la camper, optamos por dos pizzas que nos las llevaron a la camper  a tres euros cada una.
Si te querías dar un chapuzón en la piscina, dos euros, las veinticuatro horas.
Mientras comíamos la pizza, el camarero que hablaba un poco de español, se sentó con nosotros.
Nos explico que Lezhe, era la única ciudad católica de Albania.  Que tenían una catedral y dedicada a Sant Nicolas.
Tambien nos comento, que el hablaba español, por la razón, que fue seleccionado en uno de los viajes del Papa, que arrastra multitudes. A el le toco, el de Madrid, lo que paso un año entero estudiando, español, intensivamente.
Vuelto a Albania, continuo estudiando español, ya que su ilusión es volver a Madrid, junto a unas amistades eclesiásticas, que le ofrecieron ayuda. Esta ahorrando, pero con el sueldo que tiene y alimentar una gran familia,(el unico que trabaja) el ahorrar es imposible.
Una de mis preguntas, fue si sabia algo de la montaña de Lezhe. Yo había visto un reportaje en TV, sobre unas bases de submarinos que entraban dentro la montaña.
El chico me dio instrucciones, para acercarme hasta allí. La montaña de las películas de James Bond, agujereada, por completo.



Dirección a la montaña. Detrás de un triciclo,
de carga frontal, donde el conductor tiene que ir
de pie, para ver el camino. Nosotros detrás.
Al fondo chatarra olvidada por los rusos.



Seguimos el camino de tierra entre barracas.


La primera puerta que entra a la montaña. Las
alambradas con concertinas por doquier, Es zona
prohibida.


Las puertas se suceden, por toda la falda de la montaña.
Para bajar al mar, donde están las oberturas de los
submarinos, prácticamente, imposible. Lleno de 
alambres y concertinas, camuflados entre la maleza.




Patrulleras, pudriéndose al sol.



Aquí ya nos ha pillado uno de los vigilantes.
Se acabo la visita. 
Esta prohibido hacer fotos y nos obliga a regresar.
Dos camiones Zil rusos fabricados en China.



En una esplanada, las extrañas edificaciones.
Da la impresión que no hay nadie. Pero si te detienes
salen militares por doquier.





Foto internacional. Un Steyr austriaco. Un
Withe americano, a su lado un montón de
torpedos. Cargados o vacíos?.








Al otro lado de la montaña, el turismo empieza 
a invadir.





24 de gen. 2017

PUERTO DE BARI . LLEGADA.




Cogimos el Barco en Igoumenitsa, (Grecia).
Después de hacer una noche de campaña,
desembarcamos en el puerto italiano de Bari.



Como muestra la imagen, el campamento, saturado
de Camper y autocaravanas. Es la cubierta del barco
con todo el paramen como la ropa tendida después
de la colada.



La salida del puerto, con un monumento a unos
 marineros   víctimas de un naufragio.


La base del reparto por la ciudad es el triciclo.
La marca Ape y los modelos 600s, los que mas.


Otra Aspe, mas pequeña.





Junto las pequeñas camionetas, callejeras de 
de Bari.










Un viejo OM, al tajo, como todos los días.




Los FIAT 500, en sus diferentes versiones,
otro elemento útil, entre las estrechas callejuelas.






Y como no  unas típicas imágenes de la vida
en esta ciudad, cerca del puerto.
Los edificios cerca del puerto, la salitre se come
 los rebozados, junto a los balcones con la ropa 
tendida.



Lo mas curioso que me encontre.
 Es una ciudad de rejas y puertas blindadas.
 Nunca lo habia visto. Verdaderas cajas fuertes.


Superior e inferior. Puertas blindadas de varios
centímetros, como entrada a la vivienda.



Imagenes de virgenes y santos en pequeños
altares en todos los rincones.


San Nicolás, entre Bari y Rusia-


Tienda móvil de bocadillos.


Avenida del Puerto.


Una furgoneta de la Policía Penitenciaria, con
los detalles de las gruesas rejas













21 de gen. 2017

STEYR. MONTENEGRO.



Los Steyr de Micó.

Llegamos a Montenegro, procedentes de Bosnia-Herzegovina. Un río- lago divide las fronteras. Paramos en un aparcamiento, para descansar, junto a un mirador del Lago. Al minuto tenemos a alguien ofreciéndonos dar una vuelta en Barca.




En el aparcamiento.
Hay un precioso camión TAM,4X4
 pero esta encajado de tal manera,
 que solo le podemos fotografiar el frontis.




LLegando a Podgorica, a unos cien metros de la carretera, distingo chatarra amarilla. Es cuestión de acercarse a ver que es. Material obras publicas, camiones o tractores.
 Hay una casa cercana.
 Aparco la furgoneta, detrás de un monticulo, que no sea vista. 
Me acerco a los camiones. Son tres STEYR, ya obsoletos semi abandonados. Esto es lo que Yo creía. Camara en ristre, los fotografió por delante, atras, bajos y costados.
Cuando regreso hacia la furgoneta.
 A lo lejos en la verja de la casa que antes había visto, hay un hombre  sin camisa, que me llama.
Yo tambien voy sin camisa. La calor obliga.
 Me acerco, chapurreando nuestros ingles, le doy a entender que soy aficionado a los camiones, principalmente antiguos. Que he sido transportista toda mi vida y ahora me dedico a cazar, la chatarra que encuentro olvidada, antes que el sol, el viento y la arena, la haga desaparecer, por los caminos de Europa y América y alguna parte de África.
Me pregunta  mi nombre. El me dice que se llama Micó, que también toda la vida, ha trabajado con camiones y otra maquinaria, en una época pasada de esplendor. El porque de los tres camiones Steyr. Pero que actualmente, la cosa esta mal.
 Solo tiene un Volvo volquete y una excavadora. Va haciendo.
Nos despedimos. Pero no me deja marchar. Quiere que pase la cancela y entre a su casa a tomar algo.
Le digo que muchas gracias, pero que mi mujer me espera en la Camper, detras del monticulo.
Me insiste y que vaya con mi mujer. No se que hacer. Voy en busca de la Camper y me plantó dentro su cancela. El suelo es de gravilla pulida, pequeños cantos rodados.
 Micó ya me espera. Se ha puesto una camisa. Yo hago lo mismo. Entramos a la casa, las puertas abiertas de par en par, por encima de tres escalones. Son puertas de mansión de doble hoja.
 Dentro un gran salón recibidor, con dos escaleras en forma de herradura que dan a la planta superior. Me acompaña a un gran salón semicircular, rodeado de ventanales, con las persiana medio bajadas para proteger del calor. Estamos a 36 grados.
Micó, nos presenta a su señora y a su hijo adolescente. Tiene una hija mayor, pero al ser domingo esta en una casita que tienen en la playa, con unas amigas.
Micó, como invitado, me ofrece un gran sillón, con orejeras. El sillón de las visitas importantes.  Deduzco.
El se sienta a mi derecha en un sofá junto con su hijo. Nuria sola en otro sofá enfrente mio, separados por una mesita de marmol y cristal. La mujer de Micó de pie, con un radio visual que nos controla.
La señora habla mejor inglés que su marido, poco a poco, nos vamos entendiendo. Hablamos de camiones de transporte y de obras públicas. Cuando hay alguna palabra dentro de la conversación que puede descifrar la pregunta y no entendemos, coge el teléfono, llama a su hija de la playa,  me pone el móvil a la oreja y que ella me lo explique. Ella, la hija, habla inglés perfecto. Las conversaciones a traves del telefono se suceden a cada momento.
Micó, manda a su mujer a la bodega que traiga una botella de vino.
 Es vino de anejo  de Montenegro, un gran vino.
 La Señora nos sirve a todos, pero ella no bebe, su hijo joven tampoco.
 Queda en  posición de toda la conversación.  De pie y guardando la distancia. Serán sus costumbres.
Acabada la botella, nos despedimos. Micó, nos propone que nos quedemos a comer, nosotros desistimos alegando, que queremos llegar con luz a Albania, no conocemos las carreteras y el viaje es difícil.
Convencido que nos llamaremos, nos despedimos largamente mientras nos encaminamos a la Camper.
Cuando vamos a marchar, aparece la Señora, con un gran cesto de tomates, pepinos,pimientos, calabacines. Tuvimos para todo el viaje.  Micó, asimismo nos ofreció una botella de vino de sus pequeños y particulares viñedos.
Conociendo esta gente, gran recuerdo de Montenegro.